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Escuchar salsa rosa con la camiseta de la Fania puesta

    A una  le da por bajar la guardia, desentonar, encerrar la bravía, rendirse al   hoyo negro de la lentitud, bajar las revoluciones, echar a volar los oráculos, dejar tanto ímpetu, soberbia, tanto Indestructible , tanto soneo machito.      Tranquila, sin desenfado, ser piña caliente. No me pida el arrebatado ni me haga sentir vergüenza por no ser  la dura esta vez. Una también tiene el derecho a no estar a la defensiva, a estar rendida, quitarse lo que aprieta, desnudarse y cubrirse con una camiseta XL que diga grande FANIA. Sin esperas de carameleo . Colocar tus propias manos en el vaivén desaforado de una oficinista que vuelve a casa. Una sigue soñando, deja la parquedad y se escapa de la familia; inocentona en el nacimiento de la fantasía.      Es disolverse en las decisiones de la corriente y empezar a palpar los poros de las prendas, los perfumes, los objetos preciosos:  la taza de azulejos, la granadilla, el ají y el ...

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