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Maíz, el centro del pecho

Horno de la casa de la tía Cristina. Fotografía tomada por Estefania Almonacid Velosa. (2019)
    En una semana de introspección viajé a Úmbita (Boyacá), guiada por el olor del maíz amasado por las manos de dos mujeres. El viaje ritual consistió en tocar la tierra, subir la peña y entrar hacia al fondo de una casa para enfrentar el barro que coce el alimento. 
     Es hondo el lago de las sombras cuando se va la luz en el campo. En la falda de la montaña, entre el follaje, se va a dormir la humareda que sale del horno.
     El horno de la casa familiar ya no existe. En ese barro estaban las huellas de la abuela Silvina y el abuelo Arsenio, así como aún las contienen las paredes de la casa. El horno lo cubría una pequeña edificación de piedra, ahora, esas columnas aún están fuertes, con su techo, de cara al viento que viaja y regresa por abismos de cuencos inmensos. El horno lo derribaron mis tíos años después de que murieron los abuelos. En el pasado era obligatorio construir la casa y …

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