lunes, 1 de abril de 2013

El destacado de la semana..


RETRATOS


Por Juan Lozano y Lozano 

No me hablen de la vanidad de los ricos, decía Cándido; la vanidad es privativa de los que, por su pobreza, no tienen en qué fincar orgullo. Ayer la lluvia me arrojó forzosamente al zaguán de una fotografía de mala muerte.  A lo largo de dos muros y dentro de vidrieras quebradas y desportilladas, estaba expuestas toda la inconforme vida de los humildes, toda la aspiración de los feos, toda lucha de los menos preciados por aparecer ente alguien mejor de lo que son, más felices de lo que tocó en suerte. 

León Ruiz- Medellín- 1980
Allí aparece el portero, echado atrás el pecho, con el aire del dominador de la vida, el pie izquierdo adelante, y el brazo derecho extendido, con un numeroso haz de guantes en la mano. El sargento de policía, en cambio, abandona por un momento su postura naturalmente marcial, y aparece sentado delante de una mesa, el codo apoyado sobre ella, la barba suavemente apoyada sobre el último nudillo de los dedos, en actitud de considerar el problema del universo, como aquel Médicis pensador que esculpió Miguel  Ángel. La matrona obesa, excelente ama de casa, se ha soltado el cabello a la manera romántica, y, sentada de frente, con la pierna sugestivamente cruzada, apoya en las rodillas un libro, sobre el cual inclina la vista absortamente. 

Jorge Silva- Serie Estado de sitio. Bogotá (1978-1982)
Un sujeto que yo he visto por la calle, y que debió sufrir un reuma que le desfiguró medio lado de la cara, aparece retratado de perfil, por el lado bueno. Una familia, vestida en traje campestre, como para una tarde de campo, aparece acomodada en la cabina descubierta de un avión asediado por negros nubarrones. A los niños de les ponen junto pelotas, muñecas , camiones, fusiles, un almacén de juguetería, que serían felices  de llevar a sus casas.

Lo que conmueve el ánimo al contemplar este desfile de ensueños y de engaños, es pensar en los comentarios que hicieron los fotógrafos al mirarase en estampa. " Quedé divinamente ---dirá la muchacha enamorada---; pero me habría sentado mejor  una posición en que el cuello me hubiese quedado más largo". " El pelo está bien alisado--- dirá el mulato elegante---, pero esta postura de perfil deja al descubierto las "motas " de la nuca ". " Mi tía se va encantar, dirá el salesiano, cuando me vea con esta banda, que es de uno de los superiores". Todo el mundo fantástico de lo que no somos pero quisiéramos  que los demás nos creyesen, vive clavado y muerto, como una colección de mariposas, en las vidrieras de las fotografías baratas; y ninguno de los fotografiados ha tenido la curiosidad de pensar si no es mejor de lo que desea aparecer.

Tomadas de "El jardín de Cándido".
Obras selectas, Medellín, Editorial Horizonte, 1956.


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